Volvió a casa temprano esa noche. No podía negar que el aire se respiraba con cierta ligereza ahora que ya no había engaños entre ellos y Ben, aunque en realidad nunca los hubo. Todavía era pronto para echarse a reír de su ingenio, pero sabían que en un futuro sería la anécdota más divertida que contarían a sus hijos. Antes pasó por el aeropuerto airline para despedir a Paul, afortunadamente alcanzó a verlo. Quiso agradecerle, aunque no estuviera muy segura de las razones, y le aseguró que lo p