El aeropuerto estaba muy concurrido a primeras horas del día. Ben no lo dijo en voz alta, pero volver a su pueblo lo llenaba de una inmensa alegría. No era hombre de ciudad. Por los altavoces se anunció la salida de su vuelo, y todos se pusieron en pie. Le concedió a cada uno de ellos siete minutos de despedida, aunque se alargó especialmente con Leslie, por siempre su hija favorita.
-No olvides mantenerme informado de lo que suceda aquí. –le recordó Ben la promesa entre los dos. Ya estaban adv