Oficialmente la remodelación en el Watford había iniciado. El área estaba abarrotada de instrumentos y material de trabajo, asimismo, de trabajadores especializados en diferentes rangos. Todos ellos vistiendo los conocidos chalecos naranjas, llevando cascos y gafas de construcción.La arquitecta Toone caminaba por los aparatosos corredores, llenos de escombros, explicando por enésima vez las proyecciones del diseño al director general de la casa de subastas. Meditabunda en su trabajo, ignoraba estar sutilmente vigilada por Paul quien se había desentendido de su papel como contratista, absorbido por su atractivo. Le había dicho que estaba casada, a pesar de eso no figuraba ninguna sortija nupcial en su dedo. Eso le daba un soplo de esperanza, suponiendo que Lauren sea una mujer buscando gozar de ciertas libertades individuales que el matrimonio condena, o quizás se había casado con un pretendiente torpe, que no la llenaba como mujer. Otra tentativa, más negativa, era que no utilizaba l
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