41. Invitación Prohibida
Abrí los ojos cuando los primeros rayos del amanecer se filtraban por las cortinas de mi habitación. No había dormido. Ni siquiera lo había intentado.
El peso de la noche anterior aplastándome el pecho. Las palabras de Max. El teatro de Isabela. Mi propia declaración de guerra: "Quiero el divorcio."
Lo había dicho. Frente a ella. Frente a él.
Y no me arrepentía.
Tomé mi teléfono de la mesita de noche. La pantalla iluminó mi rostro en la penumbra, mostrando varios mensajes. La mayoría eran de tra