26. París y sus Peligros
Durante el despegue, el silencio fue denso como niebla tóxica.
Max intentó conversar sobre trabajo—la reunión con inversionistas alemanes, las proyecciones del próximo trimestre, la expansión en mercados europeos.
Yo respondí con monosílabos, cada palabra medida como veneno dosificado.
Pero era imposible ignorarlo. Su presencia llenaba el espacio limitado. Su perfume me envolvía traidoramente, recordándome noches que mi mente quería olvidar pero mi cuerpo insistía en recordar.
—Sobre lo que dije