169. El Viaje a Ciegas
El silencio dentro del coche es más denso que el tráfico de la A-6.
Es un silencio físico, pesado, que se nos mete por los oídos y presiona contra el cerebro.
Max conduce con las manos firmes sobre el volante forrado en cuero. Lleva gafas de sol, lo que me impide leer su mirada, pero veo la tensión en su mandíbula. Ese músculo que salta cuando está conteniendo algo.
No hemos hablado desde que salimos de la mansión. Ni una palabra. Solo el sonido del motor del SUV de lujo devorando kilómetros.
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