-¡Me voy a casar!- gritó de forma efusiva Carla, a su compañero de oficina, apenas llegó a las 8 de la mañana.
El joven se atragantó con el café por la sorpresa y el grito chillón de su compañera.
-¿No estabas casada ya?- exclamó cuando pudo dejar de toser
-No- Rió divertida Carla, no iba a explicar que sí estaba casada, pero con un contrato extraño al estilo telenovela, no se lo creería o quizás sí pero era mucho que procesar, y obviamente evitaría las partes complicadas para su familia.
De