-No mereces a Carla- exclamó el joven empleado cruzándose de brazos frente a Nicolás de forma desafiante.
El joven CEO apretó con fuerza las muelas y se contuvo de mandar a la mierda al amigo de su esposa, porque sabía que eso lo pondría en una peor situación de la que estaba. Respiró hondo y habló:
-Sé que me odias, pero lo que crees que hice no es cierto- habló tratando de mantener la calma en su voz.-No tengo idea de quien le llenó la cabeza a Carla con mentiras.
-¡Ja!- exclamó burlón el