Sueños angelicales.
Despertó entre la hierba, viendo las nubes azules navegar en el cielo.
— ¿Donde estoy? — Pensó.
Caminó por un amplio valle dónde la hierba, las flores, los arbustos, los árboles y riachuelos estaban inmaculados.
El viento era fresco pero no helado y el sol y su calor eran apenas una leve caricia.
Este lugar era lo que ella siempre había imaginado como un paraíso.
Pequeños animales corrían y jugaban entre los pastizales y los árboles. Ninguno de el