.8.
—Hugo, esto no es solo sobre nosotros —susurró con desesperación—. Mi padre... su salud está empeorando, y esta es la única manera de mantener a mi familia a salvo. Si me kvoy, si rompo este matrimonio, mi familia lo perderá todo. No puedo... no puedo arriesgarme.
El silencio al otro lado de la línea fue devastador. Sofía sabía que había roto algo en él con esas palabras, pero no había otra opción. No podía permitirse pensar solo en su amor cuando las vidas de tantas personas estaban en peligro