.83.
Después de gastar tanta energía, era importante regenerarla, y qué mejor manera que comiendo. Su bebé le pedía comida constantemente; parecía no tener límite. Pero ¿quién era ella para negarle algo? Desde antes de nacer, ya lo estaba consintiendo.
Sería un bebé al que no le faltaría nada, estaba segura. Por un instante, pensó en lo malcriado que podría volverse y se preocupó. Joder, aún no nacía y los constantes pensamientos sobre la crianza empezaban a aparecer en su mente.
—Estoy cocinando un