.17.
Fernando no perdió el tiempo en titubeos. Era su oportunidad, la primera vez que podía estar tan cerca de Sofía como quería, y muy suavemente acunó su rostro entre sus manos, sintiendo la aterciopelada piel de su esposa. Acercó sus labios cuidadosamente a los de ella, sin dejar de mirarla ni por un segundo. Le alegró ver que no dudó ni por un momento. Su corazón empezó a latir más rápido de lo debido cuando un ligero cosquilleo se presentó en su estómago. Sus labios se movieron sincronizados en