Abrazada por él, Charlotte sintió el calor de unas lágrimas caerle en el hombro. El nudo que llevaba días apretándole el pecho, por fin aflojó.
Desde que se separaron en el hospital, Héctor no la había ido a ver ni respondía sus mensajes. Nunca, ni antes ni ahora, le había pasado algo así. Por eso hoy decidió venir a tantear el terreno.
Apenas cruzó la puerta, notó que todas las cosas de Cira habían desaparecido. No alcanzó a saborear la alegría cuando llegó el vestido de novia que habían encarg