—Perdón —dijo Cira, apretando los labios, seria—. Aquello fue un malentendido. Yo… te grité sin escucharte.
La voz se le fue apagando hasta sentirle la cara ardiendo.
—Si ahora sabes que solo fue un malentendido —respondió Nicolás Castillo, directo—, ¿me dejas intentar conquistarte?
La intensidad en sus ojos le hizo temblar el corazón. No imaginó que, después de tantos años, él siguiera sintiendo algo por ella. “Seis años con Héctor y nunca soltó a Charlotte”, pensó. Recién había terminado una r