Mundo ficciónIniciar sesiónLa comida enviada por Gideon —un guiso de carne especiada y raíces asadas— olía delicioso, pero ninguno de los dos la tocó. En su lugar, se sentaron junto al fuego y compartieron la carne seca que Darius aún guardaba. Era una declaración silenciosa: en esta cabaña, en medio de un clan que los observaba con codicia y envidia, solo confiarían el uno en el otro.
"No puedes fiarte de los regalos, Elizabet", dijo Darius en voz baj







