El silencio en el campamento era espeso como niebla, una calma tensa que antecedĂa a la tormenta. Eira se encontraba en el centro del claro, rodeada por rostros conocidos y algunos nuevos que habĂan sido llamados desde los territorios vecinos. El Consejo Ampliado se habĂa reunido, no por diplomacia, sino por la urgencia de los hechos recientes: la maldiciĂłn, las visiones espirituales y el retorno de una fuerza que muchos creĂan extinta.
Aidan permanecĂa a su lado, su postura firme y su expresiĂł