El aire estaba denso de tensiĂłn, como si el bosque mismo contuviera la respiraciĂłn. Desde la revelaciĂłn de la maldiciĂłn y su vĂnculo con Eira, los susurros no habĂan cesado dentro del Consejo. Pero aquella noche, algo más se cernĂa sobre ellos: una competencia. No una cualquiera, sino una que habĂa sido prohibida hacĂa generaciones. Una que, en el pasado, causĂł divisiones irreparables entre clanes.
La llaman "La Prueba de la Sangre y la Voluntad". Se usaba para determinar liderazgo, lealtad y,