Mundo ficciĂłnIniciar sesiĂłnLa noche no habĂa terminado.
Aunque las emociones se calmaron en el interior de la oficina, el mundo afuera parecĂa haberse detenido, como si incluso el tiempo contuviera la respiraciĂłn. Aeryn dormĂa sobre el pecho de Lucien, exhausta tras las visiones, con su mano descansando instintivamente sobre su vientre.
Ăl no dejaba de observarla. Cada vez que la miraba, recordaba el pasado y maldecĂa los siglos que los habĂan separado. Pero ahora, con ella allĂ, respirando, viva, y llevando en su interior a un hijo suyo⊠no pensaba permitir que nada ni nadie les arrebatara lo que por fin estaba reconstruyĂ©ndose.
Hasta que el reloj se detuvo.
Literalmente.
Lucien lo sintiĂł primero: el zumbido. Un temblor en el aire, como si una energĂa extraña tejiera una barrera invisible. Selene entrĂł de golpe, sus ojos como dos lunas encendidas.
âÂĄEstĂĄ aquĂ!
Lucien se levantĂł de inmediato, haciendo que Aeryn despertara sobresaltada.
âÂżQuiĂ©n? âpreguntĂł ella, con el corazĂłn latiendo con fuerza.
Selene respondiĂł con la voz mĂĄs seria que habĂa usado jamĂĄs:
âEl Cazador del Tiempo.
Las luces se apagaron. Todas.
Solo quedaron las sombras.
Una figura emergiĂł desde la esquina del despacho como si hubiera estado allĂ todo el tiempo, encapuchada, envuelta en un manto de humo gris y partĂculas suspendidas como polvo detenido en el aire. Su rostro era borroso, como si la realidad misma no pudiera sostenerlo demasiado tiempo.
âAeryn Kael'tharis âdijo con una voz que resonĂł como si mil ecos hablaran al mismo tiempo.
Ella retrocedió un paso, cubriéndose el vientre por instinto.
Lucien rugió, poniéndose delante.
âNo darĂ© ni un solo segundo de mi lĂnea temporal para que toques a mi familia.
El Cazador alzĂł una mano. Y el tiempo se quebrĂł.
Todo se ralentizĂł.
La voz de Selene pareciĂł flotar en el aire como un suspiro congelado. Aeryn tratĂł de moverse, pero su cuerpo no respondĂa. Solo Lucien resistĂa. Su condiciĂłn de alfa entre alfas, y el poder ancestral de su linaje lo protegĂan, aunque con gran esfuerzo.
âEl hijo que espera âdijo el Cazadorâ no es solo sangre mezclada. Es el corazĂłn del bucle. El que puede cerrar la brecha o volverla eterna. No puedo permitir que nazca libre.
Lucien gruñó.
âTĂș no decides el futuro.
âYo corrijo errores âreplicĂł el Cazador.
La sombra avanzĂł, alzando un brazo envuelto en runas antiguas que giraban en el aire.
Aeryn sintiĂł una presiĂłn en su vientre. Como si el tiempo mismo quisiera extraer a su hijo de su interior.
âÂĄNO! âgritĂł, encontrando una fuerza que no sabĂa que tenĂa.
Una luz brillante estallĂł desde su pecho. El medallĂłn, que siempre habĂa llevado como recuerdo, ahora ardĂa como una estrella.
El tiempo se liberĂł de golpe.
Todo volviĂł a moverse.
Selene lanzĂł un sello que envolviĂł al Cazador y lo empujĂł hacia atrĂĄs, destrozando media pared del edificio. Lucien se abalanzĂł sobre Ă©l con una velocidad sobrenatural, pero la figura ya se desvanecĂa en la grieta del tiempo, dejando tras de sĂ un susurro:
âVolveré⊠antes de que el primero de sus latidos cambie el curso del destino.
Aeryn cayó de rodillas, jadeando, sosteniéndose el vientre.
Lucien corriĂł hacia ella.
âÂżEstĂĄs bien? ÂżEstĂĄ bien?
Ella asintiĂł, aunque temblaba.
âSiento que⊠el bebĂ© me protegiĂł. No fui yo⊠fue Ă©l.
Selene se acercĂł con expresiĂłn grave.
âEs posible que el niño ya estĂ© manifestando conciencia⊠no solo mĂĄgica, sino temporal. Eso nunca habĂa ocurrido en una criatura hĂbrida.
Lucien alzĂł la vista.
âÂżQuĂ© estĂĄs diciendo?
âEstoy diciendo âreplicĂł ella con pesarâ que ese niño no solo serĂĄ poderoso⊠puede que ya exista fuera del tiempo. Y eso lo hace mĂĄs vulnerable. No solo a Caius. No solo al Cazador.
Aeryn tragĂł saliva.
âÂżQuiĂ©n mĂĄsâŠ?
Selene dudĂł, y entonces dejĂł caer una frase que rompiĂł todo lo que creĂan saber:
âPuede que el niño⊠sea la reencarnaciĂłn del mismĂsimo Ilâvaren.
El silencio fue absoluto.
Lucien palideciĂł.
âÂżIlâvaren? ÂżEl lobo sagrado? ÂżEl que creĂł la lĂnea de sangre que dio origen a todas las manadas?
Selene asintiĂł con lentitud.
âSi es cierto⊠entonces tu hijo no solo unirĂĄ razas. PodrĂa reclamar todo el equilibrio del mundo sobrenatural. Y eso... lo convertirĂa en un objetivo de los tuyos tambiĂ©n.
Lucien se levantĂł de golpe, furioso.
âNo dejarĂ© que lo conviertan en un sĂmbolo. Ni en un trofeo. Ni en un arma. Es nuestro hijo.
Aeryn lo mirĂł, con lĂĄgrimas en los ojos, asintiendo.
âY harĂ© todo para que tenga una vida normal⊠incluso si tengo que enfrentarme al destino mismo.
Esa noche, el edificio quedĂł protegido por runas antiguas. Selene sellĂł todos los portales temporales. Pero la calma era frĂĄgil.
Lucien se sentĂł junto a Aeryn en la cama del refugio.
Ella lo mirĂł, con el corazĂłn agotado.
âÂżY si esto nos destruye?
Ăl la atrajo hacia sĂ, apoyando su frente contra la de ella.
âEntonces moriremos luchando juntos. Pero no sin intentarlo. No sin amar con todo lo que somos.
Ella cerrĂł los ojos, apoyada en su pecho.
Y esa noche, entre amenazas invisibles y un hijo que desafiaba las reglas del mundo, encontraron el Ășnico lugar en el que todavĂa podĂan respirar: los brazos del otro.







