Elian dormía.
Pero el mundo no.
Desde que su primer llanto cruzó las Montañas Negras, algo se quebró en las fibras del mundo sobrenatural. Aquellos con sangre vieja comenzaron a sentir un eco vibrante bajo la piel. Y los que servían al Olvido… temblaron.
Elian, el niño de luna y sangre, había nacido con recuerdos.
Y los estaba soñando.
Aeryn no se separó de él en ningún momento. Su pequeño cuerpo estaba tibio contra su pecho, pero su mente… era otra cosa.
Incluso al dormir, Elian parecía escuch