Mundo ficciónIniciar sesiónLas dos semanas que siguieron fueron montaña rusa de emociones mientras Valeria dividía tiempo entre recuperarse de heridas casi fatales y prepararse para la que juró sería absolutamente su última misión.
Los primeros días fueron tortura física que eclipsaba cualquier dolor que hubiera experimentado antes. Las quemaduras químicas cubrían veinte por ciento de su cuerpo, concentradas principalmente en brazos y torso, dejando piel enrojecida que parecía carne viva bajo vendajes que el médico cambiaba dos veces al día. Cada curación era agonía renovada, pero Valeria apretaba dientes y soportaba sin quejarse, sabiendo que el dolor era precio necesario por estar viva.
La pierna fracturada presentaba desafío diferente. Los huesos habían sido estabilizados con placas metálicas durante cirugía de emergencia, pero la rehabilitación requer&ia







