Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj marcaba dos minutos cuando Aleksandr y Valeria se miraron a los ojos y comprendieron que tal vez este era el final que siempre supieron que llegaría.
Valeria yacía contra la pared de concreto, su pierna extendida en un ángulo antinatural, mientras la sangre formaba un charco oscuro bajo su cuerpo. Cada respiración era una agonía que irradiaba desde sus costillas rotas, y el sabor metálico en su boca le indicaba que algo interno también estaba dañado. A tres metros de distancia, Aleksandr estaba derrumbado junto a los escombros que habían sepultado a Viktor, su brazo izquierdo colgando inútil, con hueso visible a través de la tela desgarrada de su camisa.
Los escombros bloqueaban la única salida del centro de control como un muro infranqueable de acero retorcido y concreto pulverizado. Vigas de metal cruzaban el espacio en ángulos imposibles, creando una jaula que ninguno







