La confrontación en el jardín terminó con Aleksandr exigiendo explicaciones que ninguno estaba dispuesto a dar. Nikolai se había ido sin decir palabra. Valeria había regresado a la casa sin mirar atrás.
Y Aleksandr se había quedado parado, procesando lo que casi había presenciado.
Esa noche, nadie habló durante la cena. Elena observaba con sonrisa satisfecha. Marina servía con expresión tensa. Y Dmitri, ajeno a todo, golpeaba su plato con la cuchara felizmente.
Era pasada la medianoche cuando Va