Esa tarde, Valeria necesitaba salir. Solo por momento. Solo para sentir aire fresco, recordar que el mundo existía más allá de amenazas y paranoia.
—Voy al mercado —anunció a Marina—. Solo treinta minutos.
—¿Segura que es buena idea, señora? Después de lo que...
—Necesito normalidad, Marina. Solo por momento.
Tomó sus llaves, verificando que su arma estuviera en su bolso. Aleksandr estaba en llamada con contactos en Rusia. No lo molestaría.
El mercado estaba a diez minutos. Lugar que conocía, d