Fueron trasladados a una celda, cuya puerta se cerró con un chasquido de hierro pesado que sepultó a los dos prisioneros en la penumbra. El espacio era un cubículo miserable, situado en la sección más baja de la bodega del barco renegado. Las paredes de madera de árbol de luna, oprimían cada vez más el ambiente y anulaban el menor indicio de la energía de Cristal de Sia. En ese pequeñoe spacio el aire no circulaba; olía a humedad estancada, a la grasa de los aparejos y al rastro persistente del