Las palabras de Logan cayeron en la enfermería con la fuerza de un golpe directo. El anuncio de que el impostor seguía con vida en las alcantarillas avivó la tensión que ya consumía el espacio. Valerius, a pesar del dolor que le recorría los músculos del torso por el filtro místico, soltó una carcajada ronca, una muestra de esa arrogancia indomable que ni la misma plaga lograba mitigar. Su mirada se desvió de inmediato hacia el conducto de desagüe central, donde el fluido espeso seguía brotando