—Si rompes esa promesa, Valerius, si dejas que Caspian la destruya mientras huimos como cobardes, yo misma usaré las sombras para enterrarte debajo de este mármol —le respondió Sia, con un tono intenso y crudo que hizo que el lobo interno de Valerius se inclinara en señal de aceptación—. No me importa tu rango ni tu fuerza. Te destruiré desde dentro.
—Que así sea —aceptó Valerius, colocándose el yelmo de nuevo con un movimiento firme que ocultó sus facciones tras la rejilla de metal—. Si falto