Las palabras del auténtico Valerius quedaron suspendidas en el aire gris de la dimensión de bolsillo, pesadas y directas. Su negativa a mentir, a ofrecer un mundo de ilusiones donde el pasado no doliera, se clavó en la mente de Sia con una fuerza que la dejó sin aliento. El ex Alfa no tenía el Cristal de su lado, ni un ejército detrás, pero mantenía esa determinación implacable en los ojos oscuros que la paria había aprendido a reconocer y, de una manera retorcida, a desear.
El impostor, al not