El Alfa híbrido I
La sonrisa que se dibujó en los labios de Valerius no pertenecía al hombre que Sia dejó en la habitación antes de caer en el abismo. Bajo la luz carmín de la luna de sangre que entraba por el ventanal, las facciones del ex Alfa lucían idénticas, pero la expresión reflejaba una quietud espantosa. El aire caliente de la habitación principal pareció enfriarse de golpe. Sia dio un paso hacia atrás, apretando sus manos contra los pliegues de su camisa sucia. El sudor le corría por la nuca, mezclado c