Cada desprecio de su infancia, cada mirada de asco que recibió en los pasillos de ese mismo palacio se había guardado en un rincón oscuro de su alma. Todo ese sufrimiento se condensó bajo la influencia de la toxina de Malakai, utilizando la energía del Cristal para crear a la Diosa Madre como un mecanismo de defensa definitivo para no volver a sufrir por el rechazo de nadie. Era un escudo de tiranía y fuego diseñado para obligar al mundo a arrodillarse ante quien siempre consideraron pequeña.
L