Valerius mantuvo la vista clavada en la silueta de humo, sin que un solo músculo de su mandíbula delatara el impacto de la revelación. La traición de su propio hermano se sumó a la larga lista de datos que su mente procesaba con una frialdad indiferente. Para el ex Alfa, las verdades descubiertas en medio de la batalla no tenían un valor emocional; solo eran variables que debían ser acomodadas en el esquema de la defensa. Mantuvo el sable corto en ángulo bajo, sintiendo cómo el peso del acero s