153. Mi Alfa, mi Luna
—Eryx...
Él no la dejó continuar hablando, en lugar de eso la besó una vez más como si su vida dependiera de ello, como si cada segundo separados hubiera sido una eternidad de agonía contenida. Sus labios se estrellaron contra los de ella con una fuerza brutal, reclamando cada rincón de su boca con un hambre voraz.
Lana gimió profundamente, el sonido vibró en su garganta mientras sus manos subían por el pecho ancho y musculoso de Eryx clavando las uñas en la tela de su camisa hasta rasgarla con