Cap. 185: Un amor inesperado.
Cap. 2
Teo entró en el laboratorio exactamente a las siete y treinta. Se movía con la rigidez de un reloj recién aceitado, pero en cuanto sus ojos dieron con Mara, su ritmo interno se descolocó un segundo. Saludó a sus amigos con un gesto breve, se alisó la camisa, impecable tras sus ocho horas de sueño exactas.
A su lado, Mateo se deslizó sobre la mesa. El pequeño robot emitió un pitido suave.
—Hidratación al noventa y cuatro por ciento —anunció Mateo.
Teo bebió tres sorbos de su frasco de ag