Cap. 186: Un amor inesperado.
Cap. 3
El monitor principal del laboratorio mostraba un mapa de Manhattan con un punto rojo que se movía con una cadencia pausada. Teo no se había movido de su asiento, mantenía los ojos fijos en la pantalla, seguían el rastro de Vera Solís como si fuera un experimento de laboratorio. Mateo, a su lado, procesaba los datos en tiempo real.
—Ha ido a un restaurante de comida rápida —informó Armando, revisando su propia Tablet mientras se dejaba caer en la silla contigua—. Estuvo allí exactamente c