Cap. 238: El último recuerdo.
Vera salió del hospital apoyada en el brazo de Fabiola, sintiendo que había recuperado las fuerzas luego del suero. Al llegar a la cabaña, el aroma de las flores acumuladas la recibió de golpe.
—Vera, siéntate un momento —ordenó Fabiola, guiándola hacia el sofá—. Tengo que contarte algo. Tenemos un pedido grande. Un cliente, el que te conté, el primero que nos visitó quiere cincuenta centros de mesa para este fin de semana.
Vera abrió los ojos de par en par, olvidando por un segundo su debilida