Cap. 151.
CAP. 29
Lisandro abrió los ojos. Valentina seguía dormida a su lado, el rostro relajado por primera vez en días, el cabello desparramado sobre la almohada como una cascada oscura. Su respiración era lenta, profunda, y una mano descansaba instintivamente sobre el vientre. Él se quedó mirándola un largo rato, sintiendo esa extraña paz que solo aparece cuando alguien duerme confiado a tu lado.
No quiso despertarla.
Se levantó con cuidado, y salió de la habitación cerrando la puerta sin hacer ruido