Cap. 152: El último recuerdo.
Lisandro y Valentina yacían entrelazados en las sábanas revueltas. Él la rodeaba por detrás, su pecho contra su espalda, una mano reposando posesivamente sobre el vientre de ella, sintiendo el latido suave de su corazón y el ocasional movimiento del bebé. El aroma de su piel lo envolvía, y cada respiración de Valentina era un susurro contra su brazo. Sus piernas se enredaban, muslos contra muslos, y él no podía evitar rozar con los dedos la curva de su cadera, trazando patrones lentos, perezoso