Cap. 150: El último recuerdo.
Cap. 28
El médico se había ido hacía rato, dejando tras de sí una receta de reposo y la orden estricta de que Valentina no se estresara más esa noche. Ella seguía en la cama, recostada sobre las almohadas, con el cabello desparramado y los ojos enrojecidos por el llanto reciente. Lisandro estaba de pie junto a la puerta.
—Voy a dormir en el sofá —avisó él, con voz baja, casi como si temiera romper algo frágil—. No te preocupes.
Valentina levantó la vista. Sus ojos húmedos aún, lo buscaron.
—No