—Lina? —susurro. Ella está sobre el barman, arrodillada en el piso y sacudiéndolo, exigiéndole que le hable, pero él no contesta, él está... muerto. ¿Lina lo mató?—. Lina —la llamo, mientras me acerco con cuidado.
—No —niega Lucas, tomándome del brazo; me zafo de su agarre despacio y sigo caminando hacia ella.
Está en trance, no me responde, ni siquiera levantó la vista. Sigue sollozando, haciéndoles preguntas a un barman muerto, y maldiciendo. Poso una mano sobre su hombro y ella la saca de un