Me dirijo a la oficina y me acomodo en el sofá color ciruela, con la cabeza en el apoyabrazo; Cierro los ojos y escucho la tranquilidad que inunda mi oficina. Esto es lo que necesitaba. Poco después, escucho un golpe a lo lejos, me muevo un poco, y luego vuelvo a escuchar otro golpe más cerca.
—Mierda, me dormí —mascullo saltando del sofá, y camino hacia la puerta.
—¿Estabas durmiendo? —pregunta Alex, asombrada.
—Sí, me dormí en el sofá —Hago puchero y él lo toma con su boca.
—Este labio es muy