Gaby se dirige a tomar una soga y yo al baño a cambiarme. Cuando salgo, tomo un lugar a su lado, que todavía está haciendo cruzadas con la soga; agarro una también y me dispongo a imitarlo, él me mira de soslayo y sonríe, y al ver que hago lo mismo empieza a hacer los saltos más rápidos. ¡Maldito soberbio! Pero gracias a mi tozudez, esa que Alex no se cansa de recalcar, apresuro los saltos acoplándolos con los de él. El muy maldito puso más velocidad, voy a darle una buena paliza en el ring; al