NARRA BERENICE
Todo a mi alrededor era blanco, solo había tranquilidad y claridad. No lograba ver nada, debido a la alta blancura que me rodeaba.
De repente una sombra detrás de mí me sobresaltó, pero no podía moverme. Sentía que dos imanes me pegaban al suelo; tampoco podía gritar, no encontraba mi voz.
—Belly —dijo una voz a mis espaldas y me tensé completamente.
Mis piernas reaccionaron y logré darme vuelta para quedar frente a frente con la figura humana.
Sonreí tristemente, ahí estaba