El árbol estaba a medio armar, hacía dos días fuimos a la tienda a comprar el más grande que había. Aunque solo habíamos ido a comprar el bendito árbol, la cajuela del auto estuvo lleno de otros tipos de decoraciones y, por supuesto, que nadie se olvide de Rudolf. Desde que los pequeños vieron esa película se quedaron maravillados con ese simpático reno, hasta se habían declarado sus fans.
Los niños jugaron con las guirnaldas, los globos, las luces… hasta por fin el árbol estuvo listo, solo ha