NARRA EMERSON
No era el Grinch, ni odiaba la navidad ni mucho menos pero… ¿había que poner esas hermosas lucecitas por todos lados? Hasta soñaba con aquello, cerraba los ojos y veía parpadear luces verdes, rojas, azules y amarillas.
¡Estaba volviendo loco!
Berenice era una loca obsesionada con los detalles navideños y los niños la secundaban con mucho ánimo. Muchas veces temí por mi seguridad, al imaginar que una mañana me levantaría y tendría un juego de luces en vez de mi corbata puesta en