Analisse
La fiesta era deslumbrante, como salida de un cuento de hadas. Desde el primer paso que di en este salón, sentí que había cruzado el umbral hacia otro mundo. Todo estaba perfectamente organizado, iluminado con candelabros majestuosos que colgaban como joyas del techo altísimo. Mesas repletas de exquisitos manjares, música suave de cuerdas, y un desfile interminable de invitados elegantemente vestidos. Nunca imaginé estar en un lugar como este, mucho menos formando parte de la élite que