Leonard
Estoy a punto de explotar de la rabia. No puedo creer que hayan cometido tal locura, apenas escuché lo sucedido, sentí que el estómago se me revolvía del coraje, lleve a Analisse a tiempo al hospital. Ahora me encontró en mi oficina con el ceño fruncido, los labios tensos y la mirada fija en las responsables, me crucé de brazos y hablé con firmeza, sin alzar la voz, pero con un tono tan seco que helaba el ambiente.
—¿Fue intencional? —pregunté, mirando a cada una de ellas directamente a