La semana de calma engañosa se extendió a dos. La verdadera Emma seguía siendo un fantasma, una amenaza suspendida. Pero el efecto de su ausencia en la mansión Greco era tan poderoso como su presencia. La alianza forzosa entre Marcello y yo había madurado en una conexión genuina que ninguno de los dos se atrevía a nombrar.
Marcello mantenía las barreras de la profesionalidad en público, pero la frialdad anterior había sido reemplazada por una calidez atenta. Nos unía el secreto, el miedo compar