Mundo ficciónIniciar sesiónAnatoly
No digo nada. Me limito a observarla mientras el mayordomo dispone los platos con precisión ceremonial y se retira en silencio, cerrando la puerta como si sellara un pacto.
Tracy se acerca a la mesa con una mezcla de incredulidad y entusiasmo contenido. Se sienta, duda apenas un segundo… y luego prueba la langosta.
Cierra los ojos.
—Dios mío —murmura—. Esto debería ser ilegal.
Algo en mi pecho se afloja.







