Mundo ficciónIniciar sesiónAnatoly
No digo nada. Me limito a observarla mientras el mayordomo dispone los platos con precisión ceremonial y se retira en silencio, cerrando la puerta como si sellara un pacto.
Tracy se acerca a la mesa con una mezcla de incredulidad y entusiasmo contenido. Se sienta, duda apenas un segundo… y luego prueba la langosta.
Cierra los ojos.
—Dios mío —murmura—. Esto debería ser ilegal.
Algo en mi pecho se afloja. No es victoria. No es posesión. Es… satisfacción.
Me sirvo una copa de vino y me apoyo en el respaldo de la silla frente a ella, estudiándola mientras come. Al principio con cautela, luego con más confianza, como si cada bocado le devolviera algo que había estado reteniendo desde hace demasiado tiempo.
—¿Me estás mirando otra vez? —dice sin levantar la vista.
—Sí.
Levanta una ceja, divert







