Mundo ficciónIniciar sesiónSus dedos recorren mi espalda en una línea lenta, aprendiendo mi forma. El contraste entre el aire nocturno y su calor me roba el aliento. Cierro los ojos, entregándome al ritmo que marca, a la certeza de que me sostiene.
—Dime —murmura—.
—Guíame.
La respuesta parece bastarle. Me besa con una intensidad que no invade, que promete. El mundo se reduce a la presión de sus labios y a la calma extraña que me invade cua







