Maddie asintió, demasiado conmocionada para replicar.
—Pero primero, quiero que te disculpes con el Dr. V. por colarte en su propiedad y jugar con Mick cuando él no te dio permiso para hacerlo—.
Maddie se volvió hacia mí con tristeza en sus ojos.
—Lo…lo siento, Dr. V.—
Ella asintió. Se le llenaron los ojos de lágrimas, algo que me dolió mucho. Sin embargo, sabía que era lo mejor: tenía que entender que no estaba bien preocupar así a su madre.
—Ahora, quiero que vuelvas a casa —le dijo Piper. Se