Xion lo miró con frialdad.
—¿Perdón?
—Es mi asistente —Maelik alzó la barbilla, su mirada fija en Raven—. Mañana tenemos que a la oficina. No hay nada más lógico. Mi casa queda más cerca.
Lionel, que había escuchado todo desde la puerta, suspiró y levantó las manos. Sabe que su hermano solo hacia el ridículo, pero eso hacen los enamorados cuando están desesperados.
—Vamos, Xion. Es normal. Mi hermano tiene razón, pueden irse con nosotros. El padre de Raven está alterado. No es conveniente que e